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#consejoparaque [audio completo]

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Pecados culturales (y V) – Conclusiones y enlaces

Conclusiones políticas

En tiempos de crisis, el discurso de ‘la cultura como derecho’ se ve seriamente amenazado, mientras que el de ‘la cultura como recurso’ –en términos de J. Rowan y G. Yúdice– roza también el colapso por la escasa inversión pública. Esto es especialmente visible en Navarra, donde la apuesta por la cultura como derecho ya era, como hemos comentado, muy limitada y débil. Como recurso (pelotazo inmobiliario mediante) tuvo sus años de gloria, pero el grifo está cerrado.

A partir de ahora, parece que se va a entender la cultura como nicho de mercado puramente privado, estimulado con pequeñas y simbólicas ayudas públicas, de carácter  disciplinario. Y en esta situación, el PEC, aun siendo escasamente participativo, se convertía en una iniciativa incómoda, y hasta peligrosa.

Paradójicamente, el pecado venial del PEC ha tenido una virtud; haber despertado la expectativa de una planificación estratégica y participativa de la cultura. En cuanto al proceso alternativo del Grupo de Cultura 15M -la única, modesta y propositiva contestación social al proyecto- el plan ha supuesto un estímulo para repensar de manera radicalmente diferente la cultura de la ciudad.

En este sentido, lo que ha demostrado este proceso alternativo es que es posible una participación real –horizontal y basada en el consenso- para construir la cultura. Y lo que sugieren las propuestas filtradas del proceso es que en mitad de la crisis sólo puede sobrevivir una cultura pública si está apoyada en la gestión participativa por un lado y en una viva cultura autogestionada que devuelva de manera comunitaria una riqueza simbólica y material que generan las prácticas culturales en la ciudad, sin pasar por manos de los políticos y los mercados. Una riqueza que se crea entre todas las personas, desde abajo, y debería ser también así gestionada. Se abre en definitiva la expectativa de una nueva cultura  popular contemporánea, un comunal de la cultura, no dirigido por las instituciones ni determinado por la economía.

Pero para lograr sobrevivir a la crisis –épocas, dice el tópico de paradójica creatividad- y sus salidas neoliberales, no solo hemos de trabajar en el comunal cultural sino defender colectivamente una cultura  pública, protegida por las administraciones, cuyos presupuestos sean recuperados desde la lógica del bien público y elaborados participativamente, a través de una movilización tan estratégica como imaginativa del sector cultural, en alianza con el resto de sectores precarizados por los recortes.

Esta crisis que se ensaña con la cultura todavía puede trasmutarse en la oportunidad de una definitiva revitalización de la ciudad. Ojalá el pecado del PEC y los procesos alternativos a los que ha dado lugar nos sirvan de plataforma reflexiva y artivista para abordar el reto de la cultura del presente de manera radicalmente creativa y democrática.

 

Enlaces

Votos a la candidatura de Pamplona 2016 en Internet

Dictamen del jurado internacional sobre la capitalidad cultural 2016

Falta de consenso en torno al PEC

Fracasa el primer encuentro del PEC

Blog Maite Sporrin (PSN) sobre el PEC

Declaración y propuesta sobre el PEC del Grupo de cultura 15M

A los navarros no les interesa la cultura

Maya desmiente desinterés Pamplona por la cultura

Documentos oficiales del PEC-Diagnóstico

Dossier “Aún sin Plan. Registro de un proceso participativo alternativo al Plan Estratégico de Cultura”

La cultura en busca de soluciones I

La cultura en busca de soluciones II

Pamplona se queda sin Plan Estratégico de Cultura

Fermín Alonso defiende que Pamplona no ha tirado el dinero

El sector cultural considera la oferta poco innovadora

La oposición critica a Fermín Alonso

La Escuela Navarra de Teatro ve reducida su ayuda

Gasto ejecutado del Museo de los Sanfermines

El INAAC elimina financiación festivales de cine

El Pleno censura la política cultural

Entrevista a Ana Zabalegui, directora general de cultura

Entrevista a Fátima Anllo, responsable del PEC

La cultura como derecho y como recurso- J.Rowan

“Adiós al PEC”, artículo del PEC sobre el fracaso del PEC

Bildu sostiene que el diagnóstico del PEC carece de legitimidad

¿Un consejo para qué?

Debate público sobre participación ciudadana y política cultural.
Miércoles 23 de mayo 19:30
IPES (c/ Tejería 28)
15M Cultura Iruña+REC Red Estratégica de Cultura”

Después del fracaso de Pamplona 2016 y la paralización Plan Estratégico
de Cultura, el Ayuntamiento de Iruña propone la creación de un Consejo Sectorial de Cultura. Su destino manifiesto es recoger la participación del tejido cultural de la ciudad…

Pero, ¿cómo ha de ser ese consejo? ¿Quién lo va a formar? ¿Bajo qué estatutos se ha de regir? Y sobre todo, ¿para qué va a servir? ¿Sólo para cubrir el expediente de la ‘participación cívica’ sin que esta tenga ningún impacto real? ¿O quizá para crear un tejido vivo de cultura desde abajo?

Concejales de los distintos grupos del consistorio (PSN, NaBai, I-E y Bildu han confirmado su asistencia) presentarán su  visión del consejo y contestarán a nuestras preguntas sobre participación y política cultural…

Sigue la crónica PECados culturales si quieres conocer a fondo los
capítulos anteriores de este proceso.

Pecados culturales (IV) – El hundimiento

Últimas noticias: el fracaso (¿definitivo?) del PEC

Cuando ya creíamos que el PEC había sido simplemente abandonado –como otros proyectos culturales de envergadura- en algún cajón del Ayuntamiento, parece que algo se mueve. En febrero de 2012, la nueva consejera de cultura, Ana Zabalegui –anterior responsable del PEC, a la que suponemos perfectamente informada- declara que: “En este momento estamos desarrollando la base del plan, viendo por dónde empezamos y cuál va a ser la mecánica operativa. Va a ser uno de nuestros principales proyectos.”

Pero, a la vista de los hechos, no es más que una cortina de humo para aplazar el batacazo irremediable. Sólo tres semanas después, Fermín Alonso, concejal de cultura del Ayuntamiento, anuncia públicamente la cancelación del contrato con la empresa KEN (la ajudicataria que todavía se mantenía en el proyecto), por no cumplir los plazos.

Fermín Alonso y José Carlos De La Dehesa, en rueda de prensa. (ep)

De los 55.000 euros presupuestados se han gastado 30.000 en elaborar un diagnóstico de la vitalidad cultural, que la concejalía aprecia como suficiente y válido. Otra es la opinión de la oposición municipal, que llega a pedir la dimisión del concejal por “negligente”.

Sin embargo, la concejalía se guarda un as en la manga: propone una Mesa de la Cultura, de carácter participativo, que recoja el testigo del PEC. A partir de esta nueva propuesta, la oposición se posiciona. Matizándola y ampliándola como NaBai, que recupera su modelo de Consejo de la cultura; o como Bildu, cuestionándola y proponiendo un proceso participativo previo para conformar el nuevo órgano de gobierno.

Por su parte, REC , el único agente cultural que derivado del grupo 15M Cultura ha seguido críticamente el proyecto, publica el artículo “Adiós al Plan”, en el que expone su visión del fracaso consistorial y apunta hacia la política de recortes culturales como razón última de la cancelación del PEC.

En los días posteriores, REC inicia una ronda de contactos con todos los grupos municipales. El objetivo: chequear la situación. El punto de partida es una carta abierta, “Sobre la mesa”, dirigida a los partidos, en la cual se insiste en 4 condiciones para recuperar la confianza: “que la mesa de cultura, formada por agentes culturales, sea un órgano ejecutivo, con capacidad de decisión plena, y no meramente consultivo, que tenga una asignación presupuestaria, que abra vías de participación real (es decir, que no tome las decisiones por sí mismo, sino mediante convocatorias abiertas y procedimientos inclusivos) y que tenga capacidad de dotarse a sí mismo de estatutos.”

Pero la (im)probable historia de la mesa o consejo de cultura será ya otro relato y merecerá a buen seguro otra crónica; al día de hoy la única constatación es el fracaso absoluto del PEC, posiblemente por una combinación de causas técnicas y políticas. La falta de recursos económicos y de tiempo para desarrollar un complejo proceso participativo unido al desconocimiento del tejido cultural pueden ser algunas de las razones del fracaso técnico del proyecto. No obstante, el largo silencio administrativo –5 meses nada menos- tras la suspensión de actividades del proceso participativo de PEC y el descuelgue de empresas y responsables, indica que la crisis del proyecto y su cancelación tienen una explicación eminentemente política.

La flagrante contradicción de las declaraciones de la consejera de cultura del Gobierno navarro y el anuncio del concejal del Ayuntamiento, así como la sorpresa de Fátima Anllo al verse como culpable única del desaguisado, nos señala la determinación política como causa mayor del finiquito del proyecto.

El PEC, pese a que estaba mal concebido y gestionado, podría haber tenido una segunda oportunidad, si hubiera habido suficiente confianza e implicación por parte de los responsables políticos que lo impulsaron. Pero en verdad era un proyecto fuera de lugar, destinado al fracaso.  Hay quien dice que era propio de otros tiempos más prósperos y más aperturistas. No lo sabemos. Sólo nos ha dejado un limitado informe y una estela de deslegitimación de las iniciativas de la administración en cultura y participación.

El ejecutivo navarro ha seguido maniobrando hábilmente con las ayudas culturales. Ha concedido, por ejemplo, sustanciosas pero rebajadas ayudas a entidades como la ENT y ha cancelado la pequeña subvención de los festivales de cine navarros. Sigue jugando, con mano experta, al juego que mejor conoce: el oportunismo y la improvisación como ingredientes básicos del espejismo cultural. Todo ello sin abandonar los manuales de gestión neocon: liberal en lo económico, conservadora en lo social.

Creemos sin embargo que, con el fracaso del PEC, el espejismo se ha esfumado definitivamente.

Pecados Culturales (III) – Aún sin plan

El dossier “Aún sin plan” del Grupo de Cultura 15M y [REC]

Ante a la falta de respuesta a sus aportaciones, el Grupo de cultura del 15M inicia en verano del 2011 un proceso alternativo y paralelo al PEC que, si bien es más modesto en su capacidad de convocatoria, resultará a la postre más genuinamente participativo.

A través de una serie de iniciativas en internet –la campaña “¡Envía tu propuesta ya!” y la creación de grupo de facebook ‘REC. Red Estratégica de Cultura’-  y una serie de sesiones abiertas de recogida y elaboración de ideas, se da cauce a un proceso autónomo.

Debate PEC

Debate abierto sobre el PEC. ¿Qué cultura para qué ciudad? 14.10.2011

El punto de inflexión de este proceso lo marca la celebración del “Debate abierto sobre el PEC. ¿Qué cultura para qué ciudad?”, que cuenta con la participación de Luis Arizaleta, miembro del equipo gestor del PEC. Arizaleta se esfuerza en defender el Plan frente a una batería de críticas e interpelaciones, con relativo éxito. Conclusión práctica del debate: el PEC y el proceso alternativo son vías diferentes pero queda abierta, al menos para el 15M Cultura, una cierta vía de interlocución que podrá concretarse o no tras el inicio del proceso oficial.

El proceso alternativo sigue su marcha y concluye sus trabajos en noviembre del 2011, presentando un dossier que titula “Aún sin Plan. Registro de un proceso alternativo al Plan Estratégico de Cultura”. Mientras, el proceso oficial –tras una única reunión de los grupos de trabajo y la redacción del diagnóstico- se sume en el silencio y desaparece del escaparate público.

El dossier del 15M Cultura presenta sus seis propuestas estratégicas: Código para la inversión y gestión pública en cultura; Consejo permanente de participación; Derogación de la ordenanza de civismo; Plan de fomento de cultura libre; Estudio y mapeado del trabajo en cultura; Espacio cultural autogestionado.

Una selección de propuestas que se basan en:

  • la oposición a la escasez de recursos para lo público que impone la gestión actual de la crisis.
  • la apuesta por  la producción cultural como “bien común” y derecho social.

Una visión crítica que, atendiendo a criterios transversales, quiere aprovechar la coyuntura de la crisis para generar un tejido que cuide, multiplique y distribuya la riqueza cultural que se produce en la ciudad.

El PEC en la época de los recortes salvajes

El gran problema del PEC –con todas sus buenas intenciones  y su falta de participación – es que nace de urgencia en el contexto poco propicio de la crisis y de los recortes. Se pone en marcha justo al mismo tiempo que el Gobierno de Navarra inicia la que hemos llamado ‘la era de los recortes salvajes’, porque en última instancia no responden mas que a la política neoliberal del miedo contra lo público para ajustar la deuda.

Los recortes se apoyan en la falacia, cada vez más popular, de que la cultura es un área de gasto social prescindible, al contrario, en principio, que educación, sanidad, pensiones o grandes infraestructuras como el TAV…

En sintonía con la filosofía brutalmente ahorrativa que a nivel estatal emprende tanto el gobierno socialista como las autonomías gobernadas por el PP, el gobierno conservador navarro –aliado con el PSN- aplica en 2011 un recorte presupuestario en cultura del 16% respecto al año anterior. Todas las partidas lo sufren: bibliotecas, patrimonio, promoción, museos…

Algunas consecuencias resultan tan llamativas como la cancelación del Festival de Cine Documental Punto de Vista (que promete volverse bianual), referencia estatal en su género, o tan severas y destructivas como la reducción del 90% de la ayuda pública de la Escuela Navarra de Teatro, que la conduce temporalmente al cierre y a un ERE a comienzos de 2012. Mientras se procede por vez primera a elaborar una planificación cultural se arrasa el suelo fértil de la cultura local: la divulgación y la educación.

Los recortes salvajes nos arrastran hacia la privatización de la cultura y el adelgazamiento de un sector público que  se repliega a un papel secundario, irrelevante. Se impone la visión de la cultura como lujo que cada cual debe pagar de su bolsillo. No es una consecuencia necesaria de la crisis, sino una estrategia deliberada de desposesión, de transformación de los bienes y servicios públicos en nuevos nichos de mercado. La situación no es el resultado de leyes económicas, sino de decisiones políticas.

Obviamente en este difícil contexto de cambio, la orientación planificadora de la cultura del PEC pierde todo su sentido.  No habrá partidas presupuestarias para llevar a cabo las propuestas resultantes. Peor aún, el PEC puede convertirse –hecho a medida- en una herramienta de regulación normativa de la salvaje lucha por la supervivencia en el mercado de la cultura.

[En el próximo episodio: El hundimiento del PEC]

Pecados culturales (II) – El plan interminable

Las ciudades culturales

Antes de contar la resolución del concurso del PEC pamplonés es preciso ampliar el contexto. La llegada del PEC como de la misma candidatura Pamplona 2016, no se explica solo en clave local, sino que se inscribe en la corriente de la reconversión de numerosas capitales del Estado en ‘ciudades culturales’ en la estela del ‘modelo Barcelona’ o del ‘efecto Guggenheim’.

Foto de Paco Lozano, se puede utilizar bajo licencia Creative Commons.

La aspiración de metrópolis postindustriales a convertirse en destinos de una prometedora industria turístico-cultural nos ha dejado un puñado de éxitos y un reguero de fracasos que, en general, ha servido para actualizar las infraestructuras culturales, con toda la inflación de ladrillo que supone.

En este sentido, Pamplona es una de las últimas capitales en sumarse a la tendencia, pese a la pionera y cercana referencia de las capitales vascas. Así, Pamplona también tiene el sueño de convertirse en capital cultural, pero los Sanfermines no son base suficiente para generar una oferta competitiva el resto del año. Para “estar en el mapa” Pamplona debe reinventarse por completo y, desde una óptica institucional, eso significa una cosa: preparar planes culturales.

Para resolver las numerosas carencias de la oferta cultural de Navarra y Pamplona, hace tres años el Gobierno de Navarra pone en marcha una serie de tentativas vacilantes, como el Plan de fomento y desarrollo del arte contemporáneo o el OCN Observatorio Cultural de Navarra, que pretenden indagar en las carencias y proponer las primeras soluciones.

A escala local es el PEC, tras el tropiezo de Pamplona 2016, el proyecto que asume el desafío: sentar las bases de la planificación de la cultura en la ciudad. Pamplona quiere, aparentemente, hacer los deberes y para ello elige una propuesta de aspecto innovador para gestionar el PEC.

Imagen del tríptico publicado por el Ayto.

El proyecto del PEC

En mayo de 2011 el Ayuntamiento concede la gestión del PEC a dos empresas: Building Brands Consulting SL y Estudio Ken (habituales en las contratas del gobierno foral), quienes se han presentado como UTE. El presupuesto total asciende a 59.000 euros, cantidad límite según la Ley de Contratos para habilitar un concurso restringido (y no realizar, por tanto, una convocatoria abierta).

Su responsable máxima es Fátima Anlló, directora del Máster de Gestión Cultural de la Universidad Complutense de Madrid. También forman parte del equipo: Juan Medina, de la consultora Building Brands, el soporte de consultoría y Luis Garbayo, de Ken, en el asesoramiento en comunicación; Luis Arizaleta, gestor cultural independiente, y la periodista Ana Zabalegui, que en breve sería nombrada directora general de cultura del gobierno de UPN-PSN.

La gran baza del proyecto: su elaboración según el pionero método de la “deliberación participativa” en el cual colaborarían agentes culturales y ciudadanos. El método, más allá de su efecto propagandístico, no desvela ni sus claves ni sus reglas. Constituye, eso sí, el eje de un proceso de cuatro meses  de reuniones. Hasta 10 grupos de voluntarios se encuadran en categorías (asociaciones y entidades sin ánimo de lucro, artes escénicas, artes plásticas, música, patrimonio y arquitectura, patrimonio inmaterial, fiestas y tradiciones, audiovisuales, literatura y lectura, educación y formación, panel ciudadano) que a cualquier observador  le parecerán anticuadas ya que se identifican en gran medida con disciplinas artísticas del siglo pasado.  También se abre un sitio en internet francamente limitado que contiene una encuesta: Tu opinión cuenta.

Imagen de la web oficial del PEC “queremoscreamoscultura”

Ya en junio se realizan las primeras rondas de presentación de la iniciativa, cuya respuesta –entre la curiosidad y la suspicacia- resulta bastante escasa. Un dato: de 400 asociaciones culturales convocadas solo asistieron 30.

La oposición municipal plantea las primeras dudas respecto al PEC; Maite Sporrin, del PSN, cuestiona la idoneidad del concurso restringido, y NABAI, la pertinencia del plan antes de haber desarrollado un Plan Estratégico de Pamplona (no sólo de cultura).

Por otra parte, el Grupo de cultura del 15M, recién formado, a través de una declaración pública cuestiona la calidad de la participación.

El desarrollo del PEC

Tras un largo verano de tres meses de inactividad pública, a comienzos de noviembre se programan las primeras reuniones, ya con un considerable retraso, que han de abordar la fase de diagnóstico. Como pistoletazo de salida se difunden las primeras encuestas del PEC, que van a servir de piedra de toque para los grupos de trabajo.

Fermín Alonso, concejal de cultura del Ayuntamiento, basándose en el primer avance diagnóstico, declara llamativamente: “la población de Navarra, excepto para la lectura de diarios, muestra menos interés para todas las actividades culturales que la de cualquier otra comunidad del Estado”. Se produce una pequeña polémica, en la que el nuevo alcalde, Enrique Maya, tercia desautorizando esta sorprendente conclusión de las encuestas, al menos en lo que se refiere a Pamplona.

En este clima enrarecido –que visto retrospectivamente parece justificar los recortes culturales por venir- se da paso a la primera fase de la participación. Las reuniones de trabajo se desarrollan como sesiones convencionales de recogida de opiniones diversas –sin discusión ni acuerdos- en las que se entiende por ‘consenso’ la mera constatación de repeticiones. Así lo muestran los documentos finales de diagnóstico.

En última instancia, el proceso se revela como un bienintencionado y pobre remedo burocrático de genuina participación ciudadana. Con una participación en retroceso y un incierto futuro, el PEC va perdiendo legitimidad a medida que avanza.

[En el próximo episodio: Aún sin plan]

Y te lo recordamos: tenemos una cita el próximo miércoles.

Pecados culturales (I) – El origen


A modo de prólogo

Comenzamos, con esta primera entrega, una serie dedicada a la tormentosa relación que mantienen el ayuntamiento de Pamplona y la vida cultural de la ciudad.  No es más que la crónica de unos tiempos revueltos, plagados de ilusión y desengaños, acuerdos frágiles, miedos y traiciones. Como cualquier historia de pasión, ésta tiene un final abierto. Los capítulos escritos no sirven más que como preámbulo de lo que está por venir.

Tanto es así, que aparte del poco placer o saber que pueda extraerse  de su lectura, el fin declarado de esta crónica es llamar la atención sobre los acontecimientos futuros, sin ir más lejos:

23 de mayo, miércoles, debate público:
“¿Un consejo para qué? Participación ciudadana y política cultural”
19:30
en IPES (c/ Tejería 28)

Folleto 13M

Presentación

Es ya un tópico recurrente entre los creadores y agentes culturales de la comunidad foral –quizá una muestra  de esa “cultura de la queja” que señalara R. Hugues- la afirmación sin paliativos de que Navarra ‘ha abandonado a la cultura’. Un lugar común casi tan extendido como aquel con el que se replica categóricamente desde las instituciones: Navarra ha sido una ‘comunidad puntera’ en inversión cultural.

Paradójicamente, ambas afirmaciones pueden ser ciertas.  Sin embargo, en su interesada parcialidad, no muestran la verdadera situación del sector. Entre otras razones porque ninguna de las dos responde a un enfoque crítico, con cierta perspectiva histórica, capaz de dibujar un panorama más exhaustivo.

Y precisamente para aportar algo de luz sobre el panorama cultural navarro de los últimos tiempos, hemos elegido el PEC, el Plan Estratégico de Cultura impulsado por el Ayuntamiento de Pamplona, como motivo central e hilo conductor de esta breve crónica divulgativa sobre la deriva de la cultura navarra: del sueño de la capitalidad europea a la pesadilla de los recortes salvajes.

El PEC como primer y tal vez último pecado cultural cometido por una clase gobernante cuya fe en la cultura es escasa, tardía, vacilante… Y contradictoria.

Antecedentes: Pamplona 2016

El inicio de esta historia no va a ser un diagnóstico catastrófico del sector. Sería tan fácil poner sobre la mesa una larga cadena de despropósitos de las dos últimas décadas como responder con datos de las generosas actuaciones institucionales. No perderemos tiempo en defender ni una ni otra postura. Nuestro relato pretende, por el contrario, ofrecer una lectura más amplia de la situación, una que permita entender la mala gestión y la prolijidad en el gasto como dinámicas complementarias.  Tenemos un punto de partida inmejorable para ello: el fracaso de la Candidatura de Pamplona a la capitalidad cultural europea 2016.

La presentación  de un proyecto improvisado –con cierto y tímido perfil participativo- hizo que las instituciones navarras se toparan con la cruda realidad. La vieja Pamplona, como “cruce de culturas”, sede del Camino de Santiago y de la Fiesta, no resultaba atractiva ni para el público (las votaciones por internet en la página oficial la situaron en el nº 13 de 14, con el 2’08% de los votos), ni para el jurado internacional, ya que no pasó si quiera a la última frase. Entre otras razones, se adujo que la candidatura carecía de un plan estratégico cultural o “una estimación económica real”.

Por el contrario, Donostia-San Sebastián, nuestra vecina, resultó brillante ganadora, más allá de polémicas de malos perdedores. Basta comparar ambos proyectos en extensión, desarrollo, referencias y hasta lenguaje empleado, para advertir la distancia abismal entre un proyecto localista y conservador y otro inscrito en las corrientes de la cultura contemporánea y con vocación innovadora e internacional. Es probable que ninguno de ambos proyectos llegara a satisfacer una exigente visión crítica de la cultura, pero en términos de la ‘industria cultural’ convencional, no tienen comparación posible.

No obstante, el fiasco en 2010 de la iniciativa institucional ‘Pamplona 2016’, denunciada por la oposición como un despilfarro publicitario, tuvo una consecuencia reveladora.

La constatación para todo el mundo -políticos, agentes culturales, creadores y ciudadanía- de que Pamplona había fracasado de manera estrepitosa porque no había desarrollado una política cultural ni disponía de un plan… Mientras, la mayoría de capitales de provincia con ambición en el sector hacía tiempo que lo habían elaborado para presentarse en condiciones al codiciado concurso.

Como por arte de magia, el Ayuntamiento de Pamplona, resentido por el fracaso, ordena al mismo equipo de gestores culturales convertir el malogrado proyecto en una esperanzadora “Propuesta de bases para un Plan Estratégico de Cultura de Pamplona”. El resultado es un extenso informe que recoge las propuestas principales del proyecto Pamplona 2016, como marco de un concurso para consultoras culturales. La empresa ganadora se encargará de desarrollar el PEC a lo largo de la segunda mitad de 2011.

…Continuará…

[En el próximo episodio: Ciudades culturales y el proyecto del PEC]